Compradora compulsiva


compradora compulsiva  
Y sueñan … y se angustian … y salen a la caza …
Siempre habrá alguna remera que necesitan injustificadamente, una polera de lana que estaba en liquidación y que compraron aunque fuese pleno enero, tres pantalones iguales porque les queda bien el corte, un vestido de fiesta, para cuando la tengan ...

La realidad acecha y la sociedad competitiva de hoy lleva a muchas a desesperar. Y es en ese momento cuando las domina una liquidación o una nueva colección, cuando el humor depende de la compra o cuando piensan que su angustia terminará adquiriendo una remera.

Y luego de la felicidad, seguirá la culpa por saber que no necesitaban la mitad de lo que compraron y que hasta en muchos casos ni pueden pagar.

Sabemos que la adicción no termina dejando la tarjeta en casa o evitando boutiques tentadoras. Hay que buscar por otro camino. Entender que el shopping no es la medicina para la depresión, no es un té de tilo para el alma ni un psicólogo que nos ayuda con nuestra instatisfacción. Hay que enfrentarse con la realidad y ver que sin ese tapado de moda seguimos siendo las mismas, que podemos darnos gustos -que no es lo mismo que arrasar una vidriera- y que si vencemos una adicción estamos venciendo mucho más que eso.

“No puedo evitar las pasiones, pero sí vencerlas” decía Séneca. Tal vez podríamos imitarlo.

Tips relacionados:

adicciones - el vicio de comprar - autocontrol - compradora compulsiva - salud